Elias Amezaga

NO ESCRIBO SOBRE TI

NO ESCRIBO SOBRE NADIE


No escribo sobre ti, no escribo sobre nadie ¿qué puedo ya saber de los demás, interesarme de los demás, quedándome unos pocos días para morir?

Mi tía Joakina en su mirador de Orlo ayer mismo al atardecer, mi tía Joakina en su silla de ruedas acelera se acerca a la meta de sus 106 años y se desvanece, había llegado su mecánico dentista, no lo recibe, pero el mecánico que aún espera puede así ayudar a las dos chicas para acostarla en su cama

Mi tía Joakina no reconoce a nadie quiere volar delira que le pesa y molesta el esqueleto y me nombra a mí, movilizo a toda su familia dispersa en la península hasta mi hermano fraile sobrino predilecto que hace 3 años no la ve

Esto sucedía ayer y entre la noche de ayer y la mañana de hoy familiares con su largo puente de vacaciones roto, llegan al entierro enlutados rostros y se encuentran con mi tía Joakina levantada y desayunando en el comedor, me telefonea mi tía y nos reímos nunca me he reído tanto no paro de refr, y es Elías en esos momentos que me llega ultimátum furibundo para mi Carta-prólogo

Querido Elías, habla Marrodán de ti, de qué sirve hable Marrodán de ti? de qué sirve hable yo de ti, que tú hables de mf, que los demás hablen de nosotros, que hablemos nosotros de los demás, que los demás, que todos los demás te lean y hablen de ti? Con tu tremenda fertilidad escribir, fertilidad tremenda escribir de Marrodán, no vais a comprometerme a mi, no contéis conmigo por favor, estoy enfermo, verdaderamente mal. Recuerda aquel tiempo de tus prostáticos temores, que por teléfono me impresionó tu afligida voz, te animé con tu último libro a punto de aparecer que superases tu planetaria soledad (la verdad Elías que tú nunca has vivido soledad) y te mostré toda mi admiración y afecto, yo tu viejo pobre y envidioso amigo al que no le alcanzaba para una modesta próstata que llevarse al quirófano

Te recuerdo en nuestro Bilbao de los 50 escribiendo teatro y estrenando y todo para ti, yo entonces te invitaba a unirte a nosotros con tus talentos y ambiciones y también lo confieso tus dineros, a nuestra vanguardia cultural que a todos combatía y que de todos nos daban con una soga y duro con un palo (Elías, tú que tienes todos los libros a mano pon aquí queja exacta de palabras que escribió Vallejo)

Y te recuerdo en Irún ya en los 60 que me obligaste para tu libro CONSEJOS A UN RECIEN MUERTO escribir aquel Epflogo que me resultó Tipología de las relaciones del vasco con la muerte y analizaba denunciando tu prisa y estilo para huir de la muerte identificándote con tu Elías en su carro de fuego y que escribías saltando de muerto en muerto en tu carro de palabras y que yo te ofrecía, si te llegara a faltar cadáver reciente donde esconder tus voces, te decía no vaciles, no te servirá de mucho pero no vaciles en utilizar mi muerto, yo no lo necesito. Y tú me atacaste furioso y a la espalda de mi Epílogo con tu EPITAFIO PARA UN MUERTO

También fui tu primer lector de A LA CONTRA y te comentaba habías logrado con ese libro justicia y elogio de tu historia personal de historiador y habías decidido hacerlo tú pues no ibas a encontrar en nuestro país paciencia y generosidad suficientes ni sensibilidad parata inmensa vocación y abundancia de escritor. Has tenido que intentarlo tú y conseguido en ese libro ¿pero quién podrá leerte, querido Elías, y se podrá leer dónde y siempre a Marrodán? me sucede igual, escribimos para nadie

Ah, libidinoso amigo (forma parte de su ser) ¿no te es suficiente ahora el poema Pitilín de Johann Sebastian Bach en Re mayor que te dedico en mi libro para octubre EXISTE DIOS AL NOROESTE en el que bien figuras y en justicia enaltecido? de teatro gran hombre y hasta gran actor, necesitas amor, mucho amor, amor de todos (más bien de todas) escribes para ser leído y aplaudido, tú escribes tú y Marrodán para ser mirados, aclamados, aplaudidos. Me mego a esta carta-prólogo que me pides, escribo poco, ya sólo para mí cansado este desconocido

Ya ves Elías que huyo de ti, huyo de todos, he vivido aquí de paso, confundido de país, aquello de patria sabiniana que éramos todos es ahora ideología política poder rentable de unos pocos, un partido atrasado, luego cualquier otro, en el gqbierno, comprendí tu resistencia para unas líneas que te pedí sobre CARTAS AL PRINCIPE mi libro aún reciente acusativo y duro que nadie comentó. Estoy harto de incultura reaccionaria del político, del escritor, del poeta (poesía de poeta) del crítico funcionario, del artista decorador...

Escribo escultura para mi mano izquierda no quiero amigos con la derecha apago a tiros hablo de violencia moral al mercenario al fanático al cobarde gobernante y vosotros también ay de vosotros imbécil muchedumbre

No escribo sobre ti, no escribo sobre nadie (pero tú eres Elías, tú Marrodán, con afecto un fuerte abrazo) yo en mi retiro y solo, vosotros sois todos los demás, yo soy mi tía Joakina en su mirador

Alzuza, Domingo 29 de Abril de 1990